Nivel 133 - "Aeternus"
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Autor: Sky3Sky3 (Página de autor)

La falta de una clase de Dificultad de Supervivencia is intencional. Esto pretende ser directo, breve y espeluznante.

El verso, “Se mueven como ratones mientras las paredes rodean a sus víctimas como halcones” está parcialmente inspirado por el verso, “Somos ratones, y el cielo se arremolina con halcones” de la novela Toda la Luz Que No Podemos Ver de Anthony Doerr.

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level133

Es sólo un sueño, dicen.

La repetición plaga esta vaga manifestación de un túnel subterráneo familiar. No tiene sentido recorrer más de un par de kilómetros en Aeternus, ya que los errantes siempre se encontrarán de vuelta en donde iniciaron. En el mejor de los casos, entrar es como un sueño inusual. En el peor de los casos, emula la peor pesadilla. Los errantes pueden recorrer interminablemente el nivel sin ver nada más que luces tenues en el techo, pilares agrietados y vías abandonadas.

No hay otros humanos ni entidades alrededor, y después de un tiempo, los errantes ni siquiera podrán ver su propia sombra. Sin embargo, esa sensación de ser seguidos siempre parece impregnar el paisaje. Las paredes, a pesar de carecer de ojos, pueden ver cada movimiento de los errantes. Con cada segundo que pasa, nuestros confines se acercan, llenando el espacio vacío. El llamar por ayuda es meramente gritar en un vacío de nada que solo una persona ocupa. Los errantes, completamente aislados, se ven abandonados a su suerte.

Los caminos son abrumadores-todas esas diferentes direcciones que los errantes deben recorrer. Sin embargo, no anticipes tener un sentido de orientación; es probable que los errantes lo pierdan por completo con el tiempo. ¿Adónde conducen los pasillos, si acaso conducen a alguna parte? Cuanto más se avanza, más vulnerable se vuelve el contacto con la realidad. ¿Es real? Ten cuidado de las trampas, pues son las entradas a un reino lleno de un vacío caótico y desconocido de olvido.

Negándose a aceptar su inevitable destino, los prisioneros han intentado sin éxito contraatacar este húmedo recinto. Se mueven como ratones mientras las paredes rodean a sus víctimas como halcones. Parpadeando rápida y profusamente, las víctimas intentan despertar de lo que creen que es parte de un letargo temporal, pero, por desgracia, este es un suspenso permanente. El frío desgarrador agota la voluntad de quienes se obstinan en luchar y drena las energías de quienes rezan desesperadamente por una salida.

No hay luz al final del túnel-solo la oscuridad prevalece. Con el tiempo, los errantes se unirán a la oscuridad, se fundirán con su propia sombra y serán envueltos por el abismo. Solo esta estructura abandonada resistirá la prueba del tiempo; los errantes atrapados en su interior finalmente sucumbirán a su despiadado dominio.



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